The Cure - Disintegration


miércoles, 15 de mayo de 2013

Ponerología, la búsqueda de la semilla del mal


Por Mario Marval

 “No veo por qué el hombre no debe ser tan cruel como la naturaleza”    Adolf Hitler


Volcanes, asesinatos, tsunamis, guerras, terremotos y genocidio. Son algunas de las terribles catástrofes naturales y causadas por el hombre que han flagelado a la humanidad.
Por qué hay mal, cómo se origina y cuál es la razón de su existencia, son interrogantes que siempre han atormentado al hombre. Desde tiempos prehistóricos la justificación de la maldad está relacionada con la voluntad de los dioses. Cada cultura ha asociado los cataclismos, enfermedades y el sufrimiento como castigo de las deidades. Bien sea por acción de dioses considerados buenos o por unas entidades malignas cuyo objetivo es causar daño: demonios.

Dios: más allá del bien
 La filosofía intenta buscar la última instancia que origina el mal. El pensador griego Epicuro (s. III aC.) creó uno de las paradojas más controversiales de la historia y que aún genera el debate interminable entre teólogos, filósofos y ateos: comprender el mal bajo un Dios que es omnisciente, omnipotente y omnibenevolente.
“O Dios quiere quitar el mal del mundo, pero no puede (no sería omnipotente). O puede, pero no quiere (no sería omnibenevolente). O no puede ni quiere (no sería Dios); O puede y no quiere (no sería un Dios bueno). O quiere y puede”, (entonces ¿por qué no lo erradica?).
Santo Tomás de Aquino, San Agustín y otros teólogos cristianos consideran que el mal es producto del alejamiento voluntario del hombre de Dios. San Agustín considera una distinción entre dos formas de maldad: el “mal moral”, el que hacen los humanos, por elección propia; y el “mal natural”, desastres naturales y enfermedades.

Ponerología
Del griego poneros: mal, la Ponerología surge como una rama de la teología que estudia las razones de la maldad desde la perspectiva de la existencia de Dios.
Sin embargo, el mal afecta a toda persona con independencia de su cultura, ideología política o credo. La Ponerología por lo tanto, ha evolucionado como una ciencia con enfoque multidisciplinario que involucra la medicina, biología y la psicología para estudiar los componentes causales y procesos del génesis del mal como un fenómeno humano en sí mismo y no como algo exclusivamente religioso.
Su aproximación científica se evidencia al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Un grupo de investigadores de Europa del Este, bajo el dominio de la Unión Soviética, estudiaron clandestinamente las razones que generaban el totalitarismo.
Los hallazgos del estudio fueron destruidos ante la persecución soviética, varios de los científicos sufrieron tortura y la muerte. Sin embargo, el psicólogo polaco Andrzej Lobaczewski, logró memorizar parte de los resultados y conclusiones.

El génesis del mal
La Ponerología considera que la maldad es similar en naturaleza a la enfermedad. Sus raíces revelan factores patológicos, especialmente psicopatológicos.
Lobaczewski afirma que un número reducido de la población es incapaz de experimentar el rango normal de las emociones humanas, sin embargo, fingen mediante comportamientos y expresiones dichas emociones. La Psicopatía, hereditaria o adquirida y la ignorancia de su existencia, es la causa primaria de la maldad.
Los psicópatas no sólo carecen de empatía por otros, a menudo causan dolor deliberadamente. Ejercen un número de efectos sobre las personas normales: fascinación, traumas, trastorno  patológico de personalidad, o emociones de venganza (un resultado de ver el mal como una simple “opción”).
La causa primordial de la Ponerogénisis está en la interacción de dos factores humanos: Ignorancia de la gente normal sobre la condición mental de los psicópatas. Y la acción desapercibida de los individuos psicológicamente desviados.
Mientras más grande es la influencia del psicópata, mayor es el daño. Cualquier grupo social puede ser infectado o “ponerizado” por su influencia. La gente normal comienza a perder el pensamiento crítico y adopta la ideología fomentada por los desviados.
Comienza un proceso de enfermedad macrosocial o histeria social que infecta familias, clubes, iglesias, negocios, corporaciones y naciones enteras.
La forma más extrema del mal macrosocial es la “Patocracia” Este período de crisis está asociado con el agotamiento de los valores ideales, morales y religiosos. Un grupo reducido de psicópatas toma el control y domina al resto de los normales. Es a menudo seguida por un período de guerra, revolución, genocidio y la caída del sistema sociopolítico.
La Ponerología permite identificar esas conductas desviadas e incita el pensamiento crítico frente a la propaganda y acciones de los psicópatas. El fin último es “inmunizar” a los normales de la infección de la maldad.


viernes, 10 de mayo de 2013

¿El huevo o la gallina? (Esta vez... la respuesta)

Por Alberto Rojo

¿Cuál fue primero?
La pregunta sonará infantil, pero tiene una respuesta científica (si no estaríamos fritos).
A los que quieran entretenerse con planteos de este tipo les recomiendo La Magia de la Realidad (del biólogo Richard Dawkins), un libro desmitificador que está publicitado para chicos (tiene unas ilustraciones bárbaras), pero que igual está muy bueno para adultos.
En el libro, Dawkins refuta científicamente un montón de mitos y, si bien no habla del huevo y la gallina específicamente, en el capítulo 2 plantea una pregunta parecida -¿quién fué la primera persona?- y la contesta con un experimento mental que es una joyita pedagógica.
Agarrá tu foto, y encima poné una foto de tu papá, y encima una de tu abuelo paterno, y encima una del papá de tu abuelo paterno y seguí así (supongamos que podés conseguir todas las fotos) por generaciones y generaciones hasta llegar a 185 millones de fotos. En algún momento vas a cruzar el año de la invención de la fotografía por supuesto, pero es un experimento mental.

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿cómo crees que sería la cara de tu tatarabuelo número 185 millones, el de la última foto que pusiste? ¿Un hombre de las cavernas como el de Los Picapiedras?
No, tu tatarabuelo 185 millones es un pez. Y tu tatarabuela 185 millones también.
Los cambios evolutivos se van produciendo gradualmente, de modo que tu tatarabuelo 170 millones sería una especie de lagarto, el 45 millones un marsupial, el 250 mil ya parecido al chimpancé, el 50 mil ya es el Homo erectus, parecido a nosotros (los Homo Sapiens). El tatarabuelo 4 mil ya es Homo Sapiens, quizás con cejas más anchas, pero uno de nosotros.

Lo interesante del experimento es que cada miembro de la foto se parece al anterior y es de su misma especie, de modo que no hay un momento (o una foto) preciso en el que aparece el primer humano. Las fronteras son difusas, como cuando se pasa del día a la noche: a las 10 de la mañana es de día y a las 23 en punto es de noche, pero no hay un instante preciso cuando empieza la noche.
El problema del huevo o la gallina sería similar a decir ¿Cuál fue primero, la placenta o el ser humano? Sin placenta no hay ser humano y sin ser humano no hay placenta.  El Homo Erectus tenía placenta, antes de que hubiera Homo Sapiens, del mismo modo que los antecesores de la gallina ponían huevos. Pero como no hubo una primera gallina, tampoco hubo un primer huevo que contenía una gallina adentro. Entonces la respuesta es: ninguno de los dos.