The Cure - Disintegration


jueves, 7 de marzo de 2013

Paradoja del terror


Por Alberto E.  D’Ottabio, Profesor Titular de Histología y Embriología, Medicina (UNR). Miembro de la Carrera del Investigador Científico (UNR).

En 1784, el médico Franz Anton Mesmer (1734- 1815), alejado de Viena donde se graduó, contrajo matrimonio y ejerció inicialmente de manera ortodoxa, había ganado prestigio y hecho fortuna en París tratando a gente acaudalada de modo heterodoxo para la época. Mediante el empleo de la baquet para terapia grupal (recipiente compatible con un condensador eléctrico, en el que se hallaban inmersas barras de hierro, conectadas mediante cuerdas a los varios pacientes ubicados a su alrededor) y de la imposición de manos en un ambiente con música, lograba supuestamente quitar los obstáculos al flujo de energía magnética humana (magnetismo animal), causantes de la enfermedad. Luis XVI, menos atraído que María Antonieta por estas prácticas, instituyó una Comisión Real a fin de analizar la falsedad o legitimidad de las mismas. Fueron sus miembros los médicos Charles Louis Sallin, Michel Joseph Majault, Joseph Ignace Guillotin y Jean D’Arcet por la Facultad de Medicina, y el cartógrafo y geógrafo Gabriel de Bory, el físico Jean-Baptiste Le Roy, el quí- mico Antoine-Laurent de Lavoisier, el astrónomo Jean Sylvain Bailly y el ministro plenipotenciario y científico estadounidense Benjamin Franklin por la Academia Real de Ciencias.
Casi una década después del dictamen científicamente irreprochable y crítico que emitieran sobre el proceder de Mesmer, dos de los miembros de tal Comisión, Bailly y Lavoisier, fueron absurdamente decapitados con el instrumento que otro de sus coadjutores propusiera a la Asamblea Nacional a fines de 1789 (Guillotin, enemigo de la pena de muerte, lo planteó como método más humano y menos doloroso y a modo de primer paso hacia la abolición total de dicha pena. Asimismo, votó a favor de hacer las ejecuciones privadas e individuales). No fue la primera ni la última ocasión en la que el terror enfrentó y separó a quienes juntos transitaran los caminos de la ciencia.

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