The Cure - Disintegration


lunes, 6 de diciembre de 2010

Domingo al atardecer y riesgo de suicidio.

“…..y algunas veces suelo recostar ,mi cabeza en el hombro de la luna, y le hablo de esa  amante inoportuna que se llama soledad…..
J.Sabina.
 Cada domingo, cuando baja el sol, siento que algo va a suceder. Me sumerjo en un espacio virtual indescriptible. Sería algo parecido a la soledad, no sé bien cómo explicarlo. Lo he percibido durante años……estando con mi familia, en pareja, con amigos o sola…..pero es siempre los domingos, y al atardecer……

Recuerdo mis guardias de esos días y asocio, instantáneamente, ese momento, ese día, con apatía, desesperación, aburrimiento, desenlace……se me ocurren miles de palabras….Quizás porque esas guardias eran largas, o  el hospital lúgubre o, tal vez, porque los pacientes que ingresaban por intento de suicidio eran muchos, sí, muchísimos más de los que entraban los días de semana. Y no siempre tenían conductas  similares previas, ni problemas maritales, ni patologías psiquiátricas u orgánicas, factores que se asocian tradicionalmente al intento de suicidio.

Un día comencé a registrar en mi “disco rígido” todos los pacientes, amigos, familiares o, simplemente, conocidos que habían pasado por dicha situación, como así también las admisiones al sanatorio  o al hospital por el mismo motivo. Y la casualidad, o mejor dicho, la causalidad indicaba que en esos días ocurría un número mayor de casos.

Entonces, me dediqué a interrogar a distintas personas, sin ningún antecedente de este tipo, acerca de cómo se sentían el domingo. La mayoría me refirió que, al final del día, experimentan sentimientos de apatía, tedio y una sensación de vacío (más marcado en algunos individuos que en otros) que anticipa la rutina agitada de la semana.

Presumo que estos pensamientos anticipatorios, junto con los sentimientos que desencadenan, hace que se desarrolle el llamado Síndrome del domingo a la tarde, que se caracteriza por “inactividad”, desmotivación, y angustia.

Por cierto, deben de existir algunas razones para que, precisamente, ese día, de descanso, se produzcan estos sentimientos. Voy a ensayar algunas: podría ser que el trajín  y las obligaciones  de los días hábiles, enmascaran los sentimientos de soledad y de tristeza que están presentes a lo largo de la semana pero que salen a la luz los domingos, que es el día en que los horarios no nos apabullan. Además, el día domingo es un día propicio para la reflexión, un momento de valoración de nuestros objetivos o expectativas personales y de su cumplimiento o su fracaso.

Ante estas circunstancias, parecería lógico agregar al grupo de variables ya conocidas asociadas con el suicidio, tales como la edad, el sexo, la genética, la etnia, el estado civil, los trastornos físicos, mentales, afectivos o adaptativos, el “Síndrome del domingo a la tarde”.

Por: Jorgelina Presta es médica clínica y docente de la Cátedra de Clínica Médica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. 
Es miembro estable del Comité Editorial del portal médico Clínica-UNR.org.


http://www.medicinaycultura.org.ar/46/Articulo_04.htm

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